sábado, 29 de noviembre de 2014

COSAS PARA COMPARTIR

Los animales de compañía están considerados como una medicina preventiva. Su cuidado y el afecto hacia ellos promueven la salud y prolongan la vida. Numerosos estudios han demostrado, por ejemplo, que cuando los acariciamos la tensión arterial se reduce, además de producir efectos relajantes en nuestro organismo. Y es que, sin duda, ellos son un verdadero antídoto contra el estrés y una fuente inagotable de amor y compañía.
Estos son algunos de los beneficios que aporta la convivencia con una mascota.

Disminuyen el sentimiento de soledad:
su presencia constante hace que las personas se sientan más confiadas, seguras y protegidas. Su compañía también estimula el contacto físico y la comunicación; casi todos los dueños le hablan a su mascota y la conversación resulta más relajante debido a una sencilla razón: los animales no juzgan a las personas.

            




              UN PERRO EDUCADO PARA LOS ANCIANOS

 

 
                

La educación del perro ayuda a lograr una convivencia satisfactoria con el anciano.
Un can que ha recibido durante los tres primeros años de su vida unas pautas de obediencia y educación adecuadas es ideal para un anciano, afirma Ibáñez. Un perro que acude cuando se le llama, tiene autocontrol y sabe responder a las órdenes de su dueño (ven, quieto, siéntate), facilita en gran medida la convivencia con un anciano.
Este aspecto resulta aun más recomendable en el caso de personas mayores que carecen de experiencia con respecto a la tenencia de un perro.
Un can sin educación (sin adiestramiento en obediencia de órdenes) con cuatro años resulta más complicado de enseñar que otro que es un cachorro de entre (hasta el año de edad). Por ello, conviene que el futuro dueño mayor de 65 años lo tenga en cuenta para evitar sorpresas y complicaciones en la convivencia con el animal.







      



















   

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